El Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert presenta una Historia de Villajoyosa recuperada a partir de un manuscrito original del siglo XIX

La Casa Bardín, sede del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, acogió ayer la presentación de un nuevo libro editado por esta institución. Se trata de una Historia de Villajoyosa que incluye la trascripción de un curiosísimo original manuscrito sobre la historia de Villajoyosa, que el magistrado Ignacio Martí Miquel comenzó a redactar en 1887, y que fue revisado y ampliado posteriormente, entre 1919 y 1926. El último propietario de este manuscrito —el nieto de su autor, Francisco de Urmeneta Martí— donó el original en 2009 a Vilamuseu y finalmente, el texto ve ahora la luz gracias a la cuidada edición crítica que acaba de publicar el Instituto Alicantino de Cultura.

Los curadores del volumen, Agustín Galiana, Antonio Espinosa y Francisco Martínez, destacan que Martí Miquel es uno de los primeros historiadores de la Marina, y entienden que el manuscrito ahora editado “marca un hito de la historiografía valenciana, más aún si tenemos en cuenta que este autor había quedado en el olvido, al contrario de lo que sucedió con otras figuras contemporáneas como Roc Chabàs o Figueras Pacheco”.

La obra aborda la historia de la ciudad de la Vila Joiosa y de su partido judicial, que en aquel momento abarcaba los municipios de Benidorm, Relleu, Orxeta i Sella. Martí consagró más de cuarenta años de su vida a redactar esta historia tan ambiciosa, en unos tiempos en los que la ciudad hervía como centro de construcción naval de primer orden y puerto de la industria alcoyana. Los autores coinciden en que “Martí pinta del natural un cuadro de una época dorada, de los problemas que vinieron con el cambio de siglo y de la recuperación propiciada por la llegada del ferrocarril, la concesión del título de ciudad y la construcción del nuevo puerto”.

Ignacio Martí Miquel (la Vila Joiosa, 1848 - Barcelona, 1928) se licenció en Derecho por la Universidad de Madrid en 1874. Después de tomar parte en la Tercera Guerra Carlista y en la de Cuba entre 1875 y 1878, y de permanecer en intendencia hasta el 1881, se licenció con el grado de capitán ese mismo año de 1881. Comenzó entonces una exitosa carrera judicial que culminó entre 1910 y 1919, como magistrado de la Audiencia Territorial de Barcelona. En paralelo a esta carrera escribió y reescribió el libro que ahora por fin ve la luz.


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