La demagogia de la casta política con los comerciantes de Benidorm, por Leopoldo Bernabeu

Decir una cosa y la contraria es algo que está a la orden del día. No es que resulte muy lícito ni ponga en alta estima a quien esta facultad practica, pero cuando se trata de políticos a nadie sorprende. Si además se consigue después de haber cometido una tremenda felonía y que aparente justamente lo contrario, miel sobre hojuelas.

En Benidorm se acaba de redactar el penúltimo capítulo de uno de esos manuales que sientan cátedra en nuestra peculiar e histórica forma de hacer las cosas. Hablamos de esa innata capacidad que tienen aquellos que nos gobiernan y han gobernado para hacer creer a unos cuantos que les están apoyando de manera incondicional, cuando en realidad les han estado tomando el pelo durante dos años.

Es el caso del popularmente conocido como Rastro de Benidorm o nuevo Tercer Mercadillo. Un caso que siendo de libro y por tanto fácil de resolver, explicar y entender, entre todos han conseguido y en ello siguen, que se convierta en un embrollo del que algunos tienen muy difícil quedar bien e imposible escapar.

Outlet Market, no es más que una de las miles de empresas que cada año, gracias a dios, se dirigen hasta el ayuntamiento de Benidorm para solicitar la puesta en marcha de un negocio. Y así lo hicieron hace ya varios años cuando decidieron montar un Rastro a las afueras de Benidorm, justo en frente de la ITV, para que nos entendamos. Durante varios años, repito, varios años, el Ayuntamiento les ha ido aprobando y otorgando todos y cada uno de cuantos documentos fueron solicitando y abonando sin ningún tipo de impedimento. Eran meses previos a las elecciones municipales de 2015 y un servidor desconoce que tipo de relación pudiera haber entre empresa y gobernantes, aunque fotos hay publicadas en prensa sobre sus diferentes reuniones en el despacho de alcaldía.

Pero llegaron las elecciones de 2015, quien gobernaba dejó de hacerlo, quien estaba en la Oposición asumió el mando y empezó la fiesta de la demagogia en cuestión. Todo lo que hasta el momento se había mantenido en la opacidad de cara al vecino de Benidorm, comerciantes incluidos, se empezó a hacer público. Los asociados a AICO descubrieron la fruta ya madura. Un gobierno que había negociado a sus espaldas la puesta en marcha de un nuevo rastro en Benidorm y un Presidente de AICO que había plasmado su firma en un documento que también lo avalaba. Raúl Parra, nuevo Presidente, tuvo que lidiar con el tema más feo y espinoso que hasta la fecha se ha encontrado…y lo sigue haciendo.

El anterior equipo de Gobierno no quería reconocer unos hechos administrativos evidentes, el anterior Presidente de AICO se salió por la tangente pidiendo un experto calígrafo que demostrara que le habían falsificado la firma, y el actual equipo de Gobierno, que no tuvo más remedio que concederle las licencias a la empresa que por Ley les correspondían, también juego su carta del buenísmo interponiendo un Recurso de Lesividad para demostrar que ellos  defendían al comercio, para después ponerse todos a rezar para que suene la flauta y el tribunal falle a favor del ayuntamiento y cada cual quede como el virtual vencedor de esta partida de cartas trucadas.

Y la única verdad que hay en todo este esperpento sin ganadores, es la que afecta a los tres perdedores de verdad: la empresa privada del Rastro que, sin comerlo ni beberlo, se ha visto en medio de una batalla que no era la suya; AICO y el resto de comerciantes de Benidorm que han visto con meridiana claridad cómo se les ha tomado el pelo desde el principio y ahora luchan con armas caducadas, y el pueblo de Benidorm, que terminará pagando con el dinero del bolsillo de todos sus vecinos las bravuconadas de unos políticos demagogos que son capaces de cualquier barbaridad con tal de no reconocer sus errores.

Como cambiaría el cuento si en las decisiones que toman se pusiera en riesgo su propio Patrimonio. Alucinarían todos ustedes con el cambio de cromos.

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