Momentos muy serios de reflexión nacional ¿Definitivos?, por  Leopoldo Bernabeu

Quizás no sea el mejor momento para escribir sobre algo así, o quizás sí. Mi opinión es que estamos en el momento clave para para reflexionar sobre una cuestión trascendental para el futuro de España. Después de leer esta mañana los resultados de la última encuesta hecha a nivel nacional sobre la estimación de voto y la situación política, sensaciones encontradas se han agolpado en mí con tal nivel de ambigüedad que necesito sacarlas escribiendo, mi particular forma de soltar tensiones y cumplir con lo que entiendo es mi obligación, no volver la cara hacia otro lado como si conmigo no fueran los problemas de esta sociedad, que es la de todos.

Por un lado he tenido la dulce sensación de percibir como los ciudadanos en general vuelven a entrar en el sendero de la sensatez, redirigiendo de manera mayoritaria su intención de voto hacia los de siempre. Lástima agridulce, pues por desgracia es una sensación irreal, me llega para poder contrarrestar la siguiente, la que de verdad me preocupa y que ahora se convierte en esa sensación de tranquilidad que me proporciona ver cómo la gente se aleja de los artificiales y descarados proyectos de laboratorio que hace cuatro años nos vendieron como el ungüento de fierabras que todo lo arreglaba. Podemos y Ciudadanos se desinflan a la misma velocidad que crecen los problemas sociales. Los españoles somos así y difícilmente lo vamos a cambiar, en cuanto el bolsillo deja de dolernos tanto, nos volvemos a poner la zanahoria y las orejeras y vuelta al redil. Supongo que lo lamentará la próxima generación.

Ahora viene el dilema central que motiva que un domingo por la tarde uno tenga que ponerse delante del ordenador a escribir. ¿Por qué volvemos a reorientar el voto hacia los mismos partidos de siempre?, ¿se nos ha olvidado que fueron PP y PSOE los que nos metieron en la gravísima crisis de hace muy pocos años?, ¿hemos olvidado ya que son los dos partidos con más casos de corrupción que hay en toda Europa?, ¿hemos arrojado la toalla y pensamos que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer?, ¿damos por finiquitada la oportunidad que nos habíamos dado de encontrar algo mejor a la hora de dirigir este país?, ¿hemos descubierto que aquellos que se dieron en llamar nuevos partidos no eran más que superficiales experimentos de laboratorio?. La conclusión es sencilla: la sociedad española, decepcionada y agotada de tanta política cutre, parece que se da por vencida. Espero equivocarme.

Contigo y con más como tú es como las cosas cambian de verdad”

Supongo que quedará algo presuntuoso si les recuerdo, sobre todo aquellos que no me suelen leer, que vengo advirtiendo sobre esta situación desde hace ya mucho tiempo, antes incluso de que la tendencia de voto a la baja les hubiera afectado lo más mínimo. Es algo que se veía venir, sólo es cuestión de tener los ojos abiertos y estudiar los movimientos de cada uno. Podemos y Ciudadanos, no han sido más que sendos experimentos paridos por el mismo cerebro y en el mismo laboratorio, a la misma vez y con el mismo objetivo, sólo separados por la trayectoria que debían emprender cada uno a la hora de inocular su veneno. Ambos hicieron su labor y ya están amortizados. El primero se ha convertido en un Frankenstein que nadie logra controlar (ni siquiera entre ellos mismos), generando el mismo pavor que aquel monstruo sin cerebro ni corazón, y el segundo es hoy tan solo un azucarillo disuelto en un café imposible de volver a solidificar. Su desaparición del mapa político es sólo cuestión de tiempo. Repito, lo dije y lo escribí hace ya mucho tiempo.

Analizada la situación, es ahora cuando me centro en la reflexión. Por un lado, la gran mayoría de españoles fueron capaces de ponerse de acuerdo hace 40 años para sacar este país adelante, dejando a un lado sus ideologías, conscientes del momento histórico que vivían y debían legar a sus siguientes generaciones. Y por otro, hace cuatro años ocho millones de votantes dieron el visto bueno a la llegada de dos nuevas formaciones políticas conscientes del gran fracaso de las existentes, a las que parecía que había llegado su final. Ahora vemos que ambas historias no han tenido el mismo fianl y vemos también los porqués. La primera la condujeron verdaderos hombres de Estado y en la segunda primó la toma de decisiones en caliente, acuciados todos por una tremenda crisis que nos hizo odiar muchas cosas y agarrarnos a lo primero que nos ofrecieron. Algunos, los más astutos, se dieron cuenta enseguida de la situación y nos prepararon el coktail que todos deseábamos. Hoy vemos que estaba adulterado.

Espero que el gran fracaso de aquellos que nos ilusionaron, no sea el trampolín que suicide la ilusión por un futuro en el que las cosas se hagan mucho mejor en este país. Fracasaron PP y PSOE, partidos hegemónicos que se harían un gran favor si regresaran a sus cuarteles de invierno y se ofrecieran a sí mismos una hibernación lo suficientemente larga como para que, a su vuelta al ruedo político, no se les siguiera recordando por sus personajes y por su pasado. Y han fracasado Podemos Y Ciudadanos, no sólo porque no han cumplido con las expectativas sino porque además se han convertido hoy en verdaderos problemas sociales.

España, que está emprendiendo el camino que la saca de la crisis económica gracias a sus empresarios y sus trabajadores, merece una clase política que le acompañe en el camino y no que le ponga zancadillas. Los de siempre ya sabemos hasta donde pueden llegar y los nuevos hasta donde han llegado. No nos resignemos, tenemos gente suficientemente preparada para hacer de esta nación un ejemplo a seguir, un país sin complejos, sin falta de autoridad, con una educación y una justicia de primer nivel, que no sufra esta asquerosa manipulación que hoy vivimos. Unas autoridades que en seguridad nacional no le falten el respeto y dejen sin cobertura legal a sus subordinados. Una sanidad que no genere listas de espera para poder operarse de más de un año. Un turismo que no sienta el aliento de aquellos que quieren acabar con él mientras las autoridades miran para otro lado. Y así un sinfín de graves problemas que, como las listas del paro y la deuda han bajado un poco, parece que ya no existan.

No cerremos la puerta de la esperanza a nuevas propuestas y por favor, no vuelvas a decir nunca más que la política no es cosa tuya, estarás contribuyendo a que todo esto siga igual. Te recuerdo que Contigo y con muchos más como tú es como las cosas cambian de verdad.

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