¡Qué suerte tienen los políticos de Benidorm!, por Leopoldo Bernabeu

La vida sigue igual, exactamente igual. Se va uno cuatro días fuera, respira, se relaja, cambia de aires y se cree que con eso es suficiente como para pensar que algo va a cambiar, que los de siempre van a actuar como nunca. Lo llegas a soñar pero ahí se queda, de ilusión también se vive, que dirían algunos. El Pleno celebrado ayer en el ayuntamiento de Benidorm me ha devuelto a la tragicómica realidad diaria. Es más, me ha vuelto a poner los pies en la tierra y le ha dado otra bofetada más a ese proceso de renovada expectativa que cada cierto tiempo me hago pensando que esto algún día cambiará.

Todo lo contrario. No sólo no cambia, sino que se acentúa el porqué de nuestras sombrías realidades. Se certifica ese sin sentido de que sigan siendo los mismos de siempre los que aposenten sus huestes en la cálida comodidad que da un sueldo público inmerecido, pero perfectamente trabajado cada vez que faltan dos meses para unas elecciones. Piénsenlo, vale la pena. A mí me lo han contado muchas veces pero no era capaz de entenderlo. Tiene todo el sentido del mundo, sólo hay que ser un vividor y un cínico. Unos cuantos días antes de elecciones dices lo que los ciudadanos quieren escuchar, te vuelven a votar porque su memoria es cortísima y a vivir del cuento otros cuatro años. La culpa no es de ellos, lo he repetido hasta la saciedad, es nuestra, de todos los que, como borregos, les volvemos a elegir una y otra vez sin ser capaces de reflexionar sobre su labor, sobre sus logros, sobre sus promesas, sobre sus incumplimientos…. Algunos, como este equipo de Gobierno, que no lo está haciendo mal del todo, cimentó su exigua victoria electoral sobre unas gloriosas mentiras sobre las que ahora no tiene reparo alguno en mantener y defender.

Zona azul, Estación de Autobuses y Centro Cultural. Tres temas, sólo tres, importantes para la ciudad, por supuesto, pero sólo tres. Suficientes para que, en el supuesto de que la política y aquellos que la controlan y la utilizan a su antojo, nos interesara mínimamente a los ciudadanos de Benidorm, serían más que suficientes no sólo para que jamás volvieran ustedes a confiar en los a día de hoy toman las decisiones en la bendita y castigada ciudad de Benidorm, sino para que incluso en el Pleno de ayer, a algunos de los presentes se los hubieran llevado castigados al rincón de pensar cogidos de la oreja. Esto es así de infantil, por no decir de grosero.

Socialistas y liberales, los dos grupos políticos que facilitaron con su voto en el Pleno del 31 de marzo de 2014, que se adjudicara un contrato por 10 años a una concesionaria, conscientes de que a ellos les podría quedar no más de dos meses en el Gobierno, como así fue, son los dos grupos que ayer se abstuvieron de que a esa misma contrata se le mejorara ese pliego de condiciones para beneficio general del pueblo, o al menos así es como a todos se nos ha dicho tras año y medio de trabajo sobre ese mismo pliego en el que, por cierto, ambos grupos también han colaborado. Y el Partido Popular de Toni Pérez y los dos vendidos de Ciudadanos Por Benidorm, Cabrillo y Ripoll, que en aquel lejano Pleno votaron en contra los primeros y se manifestaron con pancartas los segundos, son los que ahora bendicen esta mejora de contrato. Ver para creer, el mundo al revés y el cinismo al cubo superlativo. Santísima madre de Dios, lo que hace el poder y lo que consigue un buen sueldo. Si es necesario vender a la madre de uno mismo, pues se vende y punto, lo importante es no perder el machito aunque con ello traiciones la ilusión de miles de personas que confiaron en ti como la esperanza real de cambio. Ayer volví a sentir vergüenza ajena en mi propia persona y muchísima lástima por una ciudadanía absolutamente engañada y utilizada, pero que por desgracia pasa de todo este trejemaneje de manera olímpica. Así nos va.

El Partido Popular de Toni Pérez, que hizo bandera durante la campaña electoral certificando la suspensión inmediata de este contrato en cuanto gobernaran, una vez estuvo en el machito nos recordó aquello de “donde dije digo, ahora digo Diego”. Y los dos traidores que yo llevé en mi lista de Ciudadanos por Benidorm, ahora vendidos a un buen sueldo y arropados a la sombra que más calienta, se olvidaron de aquella manifestación en la que a algunos compañeros del partido casi les cuesta la detención, y votan a favor sin ni siquiera explicarnos el porqué. Demencial?, no…lo siguiente.

En todo este atropello moral que quedará sin consecuencias políticas, quiero romper una lanza en favor de una empresa, la actual UTE que gestiona la zona azul y la grúa de Benidorm, porque no son más que rehenes de una situación que les ha tocado soportar, y me pongo en su piel y la de los trabajadores de la empresa, los cuales tendrán la sensación, lo garantizo, de ser la pelota de una partida de pim-pom.

Hay quien incluso ayer se alegraba de que fueran los mismos técnicos los redactores tanto del Pliego de Condiciones inicial que se aprobó hace ahora casi dos años y medio, y los que ahora han reconducido el contrato, mejorándolo sustancialmente en un perfecto equilibrio que beneficie a partes iguales tanto a la casa consistorial como la propia empresa, tal y como nos dijo ayer el portavoz del equipo de gobierno. Unos políticos que siguen sin darse cuenta que la crítica que algunos hicimos entonces fue por la premura con la que se aprobó un contrato por diez años a dos meses vista de unas elecciones. Una premura que hoy se reafirma en todo su esplendor: si tan buena era la propuesta, a la empresa no le hubiera importado esperar dos meses para que se aprobara aquel contrato, y ahora no tendríamos que haber vivido el esperpéntico y ridículo espectáculo de ver como cuatro grupos políticos cambiaban el sentido de su voto con respecto a lo que hicieron en aquel Pleno. Ni tampoco tiene mucho sentido que se haya modificado de pies a cabeza un contrato que se firmó por diez años, cuando todavía no se han cumplido tres. ¿Verdad que aquí sigue habiendo algo que no cuadra?.

Me apuesto lo que quieran a que dentro de 21 meses son los mismos los que se vuelven a presentar y ustedes les vuelven a votar.

Me dejo para otro día los otros dos espectáculos que vivimos en el Pleno de ayer. La inconstitucional actuación con la que el alcalde nos quiso engañar a todos con respecto a la Estación de Autobuses, nada menos que queriendo aprobar en Pleno la ratificación de una Sentencia de hace diez años, como si estuviéramos por encima de la Ley, y el gran engaño que todos aceptaron para con el futuro del Centro Cultural de Benidorm. Yo no caí en ninguna de las dos hiladas telas de araña que se nos tendió el señor alcalde y no quise ser reo de un lamentable futuro para estas dos infraestructuras fundamentales de mi ciudad.

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