Haddad intenta alejarse de Lula y redobla sus ataques contra Bolsonaro

Sao Paulo, Brasil.- Fernando Haddad faltó este lunes a su cita con Luiz Inácio Lula da Silva en la prisión donde el expresidente cumple pena por corrupción y redobló sus ataques contra el ultraderechista Jair Bolsonaro, con quien se medirá en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil.

Haddad aparcó la visita de rigor que venía realizando a su mentor político todos los lunes desde que el pasado 11 de septiembre asumió la candidatura del Partido de los Trabajadores (PT), que encabezó el propio Lula hasta que la Justicia le vetó por estar condenado en segunda instancia, indicó Efe.

La última vez que acudió hasta la sede policial de la ciudad de Curitiba, donde está confinado el exmandatario, fue el pasado día 8, apenas un día después de la primera vuelta de los comicios, en la que obtuvo un 29% de los votos frente al 46% de Bolsonaro.

Desde entonces, Haddad ha citado menos a Lula en público, a diferencia de como hizo en la primera parte de la campaña, para empezar a ser él mismo e imponer un sello particular a su candidatura.

En un intento de conformar un "frente democrático" lo más amplio posible para vencer a su adversario el próximo 28 de octubre, la campaña del exministro de Educación cambió el lema "Lula es Haddad, Haddad es Lula" por la frase "Un Brasil para todos".

También redujo el predominante color rojo, ahora cambiado por el azul, verde y amarillo de la bandera del gigante latinoamericano y que ha usado Bolsonaro desde se lanzó a la carrera presidencial.

No obstante, ese cambio de estrategia no ha impedido que Bolsonaro, un nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), se haya valido de la cercanía entre Lula y Haddad para atacar a este último, al que se refiere como "el mandado por el corrupto preso".

"El primer acto de Fernando Haddad en la segunda vuelta fue consultar a su jefe, condenado y preso por corrupción pasiva y lavado de dinero, y fue tan feo que el propio presidiario le mandó que no fuera más. El PT quiere que te olvides de Lula por un tiempo", dijo la propaganda de Bolsonaro emitida hoy en televisión.

Haddad, quien ya expresó que Lula sería un "gran consejero" de su eventual gobierno, cambió su visita al expresidente por entrevistas y ruedas de prensa en las que insistió que el ultraderechista es una "amenaza" a la democracia brasileña.

"Bolsonaro es una amenaza concreta a las instituciones. No voy a ahorrar esfuerzos para evitar lo peor. Estamos lidiando con uno de los peores parlamentarios de la historia, como si fuera banal lo que está ocurriendo", dijo en un encuentro con periodistas en Sao Paulo.

También alertó sobre el aumento de la violencia por motivos políticos y afirmó que con Bolsonaro, al que evita referirse por su nombre y apellido, convertiría a Brasil en "un país de milicianos" como ocurre, según señaló, en Filipinas bajo el mandato de Rodrigo Duterte.

"Vamos a congregar todas las fuerzas democráticas para vencer lo que en mi opinión sería el mayor retroceso de la historia del país", agregó, con la esperanza de revertir la amplia diferencia con respecto a su adversario de cara a una segunda vuelta para la que los últimos sondeos le auguran una derrota.

De acuerdo con una encuesta de la semana pasada elaborada por la firma Datafolha, Bolsonaro conseguiría un 58% de los votos válidos frente al 42% que obtendría Haddad.

Por su parte, Bolsonaro visitó este lunes un cuartel del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) de Río de Janeiro, un cuerpo de la Policía que se hizo mundialmente conocido con la película Tropa de Elite.

El aspirante por el Partido Social Liberal (PSL), que defiende la liberación de la venta de armas para civiles, afirmó en un discurso dirigido a los efectivos policiales que entiende su candidatura como una "misión de Dios" para "mudar el destino de esta gran nación".

"Tenemos que preservar la vida humana de las personas de bien y ustedes son personas de bien", aseguró Bolsonaro, quien cerró su alegato exclamando "calavera", el grito de guerra de este cuerpo, cuestionado en diversas ocasiones por organizaciones de derechos humanos.

Acto seguido, el capitán en la reserva del Ejército se dio un apretón de manos con el coronel de la unidad del Bope y le advirtió entre risas que "quienes van a mandar en Brasil serán los capitanes".

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