Reprimenda de los empresarios a Pedro Sánchez por sus políticas para aferrarse al cargo

El viaje a Valencia de Pedro Sánchez no comenzó con buen pie y terminó peor. Unos problemas en el despegue del avión que le ha desplazado a la capital del Turia han propiciado que llegara con media hora de retraso a la clausura del Congreso Nacional del Instituto de la Empresa Familiar (IEF), donde la entidad que agrupa a las principales compañías del país le han reprochado a la cara sus medidas cortoplacistas -plasmadas en su acuerdo presupuestario con Podemos- para aferrarse al cargo con solo 84 diputados.

El jefe del Ejecutivo -que fue despedido con frialdad por los empresarios y sin el habitual aplauso de cortesía- se topó a la salida con la paella de marisco preparada por los organizadores con el mal sabor de boca previa de haber escuhado las críticas del presidente de la entidad, Francisco J. Riberas, a las «medidas a corto plazo con la finalidad principal de garantizar la gobernabilidad».

En el guión de Sánchez para su intervención ante los setecientos principales empresarios familiares de España, con el presidente de Mercadona, Juan Roig, como anfitrión, había dos anuncios. Por un lado, su «oferta de diálogo al PP y Ciudadanos» para el diseño de los Prespuestos Generales del Estado. Por otro, la presentación ante las autoridades europeas de una «agenda de transformación de la economía española». No logró despertar el entusiasmo del audiotorio. Todo ello, en un contexto en el que, según Sánchez, España seguirá en una senda «expansiva y robusta».

Un panorama que no comparten los empresarios, que según la encuesta del IEF consideran que, por primera vez en ocho años, la economía española presenta signos de debilidad. En su discuso ante Sánchez, el presidente de la entidad ha expuesto la preocupación del colectivo ante un «próximo cambio de ciclo económico». Al respecto, ha alertado de que «la economía española se encuentra hoy en peor estado que el que tenía en 2008, a nivel de endeudamiento público o desempleo, para afrontar una recesión».

Los empresarios han recalcado que «este cambio de ciclo que llegará antes o después no puede pillar a España sin los deberes hechos», lo que revela desazón que generan las medidas económicas pactadas entre el PSOE y Podemos: «No podemos permitirnos que se sigan adoptando medidas de corto plazo con la finalidad principal de garantizar la gobernabilidad».

Apenas cuatro horas antes y en el mismo auditorio, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, había alertado de que las cuentas públicas del Gobierno «conducen a la recesión» y había reclamado a Ciudadanos que no contribuyera a su aprobación.

En el turno de preguntas de los empresarios a Sánchez (se han seleccionado cuatro), se ha puesto en evidencia la preocupación por la aprobación de las cuentas del Estado, la deuda pública y las previsiones a la baja de la economía española. El presidente del Gobierno se ha mostrado convencido de que sacará adelante sus presupuestos, ha apelado a su carácter «progresista» para comprometerse a «no legar a las próximas generaciones unas cuentas en peor estado» y ha argumentado que «España es el país que más crece de Europa».

Los empresarios, entre los que se ha multiplicado por cuatro en el último año los que perciben que ha empeorado sustancialmente la economía española, han reclamado ante Sánchez «consenso entre los partidos políticos para, a pesar de la actual fragmentación parlamentaria, sean capaces de alcanzar acuerdos sobre el modelo económico y social que queremos para nuestro país». En ese sentido, han apuntado a la educación, la competitividad y el fomento del crecimiento.

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